La presentación del proyecto de
Ley de Sevicios de Comunicación Audiovisuales es una buena oportunidad para hacer una reseña histórica del multimedio más importante, gestado y desarrollado en el conurbano bonaerense: el denomindao "Grupo Pierri", por tratarse de la familia dueña del holding que conforman las empresas Telecentro, Canal 26 y Energy FM, entre otras.
Como no podía ser de otra manera, el multimedio del conurbano que más lejos ha llegado nació en el Partido de La Matanza, el más poblado del GBA y la Provincia.
Una aclaración: Este post no tiene pretensiones de investigación sobre la figura de Alberto Pierri ni mucho menos. Apenas intenta repasar como se fue constituyendo
el único multimedio de la Argentina que fue creciendo a contra mano de los demás: Pierri solo compró un par de medios chicos al principio. Después, fue creciendo solito, gracias a una mezcla notable de astucia empresarial, falta de escrúpulos y amistades políticas.
La historia, como decíamos, empezó en La Matanza en 1990. Para esa época, Alberto Pierri era un próspero empresario de la industria papelera. Desde hacía quince años presidía la empresa familiar que habían fundado su abuelo y su tío en los años 60, y no sólo la había salvado de la quiebra sino que la había hecho crecer hasta límites insospechados. En aquél entonces, Pierri ya tenía plantas en Pacheco, San Justo, y en la provincia de Tucumán.
En 1985, había alcanzado el acuerdo político con Antonio Cafiero, que le permitió ser diputado nacional: bobinas de papel para afiches y boletas, a cambio de un lugar espectante en la lista del FreJuDePa.
En el 89 renovó su banca, y para el año que nos convocan estas líneas, ya presidía la Cámara de Diputados y era el dirigente político más importante de La Matanza, lugar donde nunca residió (
N. del Conu:
siempre vivió y vive en Banfield).
El puntapie inicial de Pierri en el negocio de los medios de comunicación fue con una radio. Pierri adquirió
FM Nativa (101.7 Mhz.), una emisora matancera que estaba entre las de mayor alcance de todo el conurbano, y cuya programación alternaba música folclórica con programas independientes que, como en cualquier otra radio, pagaban su propio espacio.
Obviamente, el desembaco de Pierri en FM Nativa supuso que aquellos programas independientes podían seguir saliendo al aire, siempre y cuando le cayeran en gracia al Jefe. De hecho, para controlar la programación desde cerca, Pierri mudó los estudios de la radio a un edificio de la papelera en San Justo, junto al sector de vigilancia.
Unos meses más tarde, junto a un grupo de familiares y amigos, Alberto Pierri decidió que podía tener un canal de cable, y al toque
obtuvo un par de licencias para transmitir por UHF (un decodificador) su canal de noticias en Ramos Mejía y San Justo. Enseguida el canal de noticias pasó a ser un sistema de Televisión zonal, donde además de las noticias había deportes, un par de canales de música y, por supuesto, la radio, que salía al aire por uno de los canales.
Nacía Telecentro.
Telecentro se expandió rápidamente por las localidades del primer cordón de La Matanza y un poco más allá también, básicamente por dos motivos: el abono era muy accesible, pero por sobre todas las cosas, en algunas casas, no hacía falta tener el decodificador para ver sus canales, sobre todo el canal de Noticias. Así nació el Canal 26.
Paralelamente a Telecentro, Pierri pergeñaría una idea que para la época, era revolucionaria, desde el punto de vista de los medios regionales: Ecos Baires.
En 1989, un grupo de jóvenes periodistas habían fundado un diario local que se llamó "
Ecos de La Matanza". Cuando Héctor Cozzi (lisa y llanamente, un empleado de Pierri) asumió la Intendencia de La Matanza en 1991, ambos pusieron sus ojos sobre este molesto periódico, y a Pierri se le ocurrió que había un potencial enorme para desarrollar, que excedía largamente al Partido de La Matanza. Al contrario de lo que hicieron con la FM Nativa, en Ecos Baires no solo no despidieron a nadie. Eso sí: mudaron la redacción a un edificio propio, y pusieron un director. De todas maneras, muchos aseguran que en Ecos Baires, al menos durante los primeros seis u ocho meses, se trabajó con absoluta libertad. Sin dudas, esta fue la mejor época del diario.
¿Cuál era el mérito de Ecos Baires? Bueno, varios, pero el que más se descataba fue su proyecto editorial. Ecos Baires se vendía en las zonas oeste y sur del GBA, y sus plazas fuertes eran (obviamente La Matanza), Lomas de Zamora y Quilmes. Pero además del despliegue, a Pierri (o a alguien) se le ocurrió que para cada distrito el diario
debía tener una tapa diferente, y un suplemento deportivo que hablara de los clubes de la zona (casi todos del ascenso). Una locura, algo que hoy día sería viable únicamente con internet, y hasta por ahí nomás.
Pero el sueño duró poco. Por más publicidad oficial que tuviera,
los costos de Ecos Baires hacían que no pudiera competir con los medios locales que ya existían, y mucho menos con los suplementos zonales del Diario Popular, que en aquél entonces salían casi todos los días.
A fines del 93, cuando el diario ya funcionaba en el barrio porteño de San Telmo (en la calle Piedras), después de estar meses sin pagar los sueldos, un buen día apareció por la redacción Silvina Pierri (la hija del Jefe) y sin dar demasiadas explicaciones, anunció que el diario se cerraba.
Ecos Baires siguió saliendo en 1994 pero solo para cumplir los compromisos publicitarios asumidos. Tenía tres hojas de pura publicidad y algún que otro informe.
Pero volvamos a la radio y a la tele. En 1991, a instancias de su hija Silvina, Pierri abandonó definitivamente el proyecto de la radio folclórica con noticias y
la 101.7 tuvo un cambio radical: comenzó a pasar música electrónica (lo que antes se llamaba "tecno" y que por aquellos años se denominaba "marcha"). Al principio era solo música, con un locutor que decía "
esta es una transmisión de prueba de FM 101.7". En 1992 comenzó la programación, con locutores estrella del género, como BB Sanzo, Marcelo Toledo (QEPD) y Daniel Giles. En septiembre de ese mismo año, los Pierri (padre e hija) decidieron que para evitar problemas con la FM de la Radio La Red sería mejor correr la sintonía de la emisora en el dial. Se corrieron a la izquierda (solo en eso, cuac!), y en ese momento nació
NRG 101.1, una radio que se convirtió en ícono para el género electrónico, a medida que su grilla de programación se iba engrosando con figuras de la talla de Tuti Gianakis, Pato Galván, Viviana Canosa (?), Ronnie Arias y Ezequiel "
buscate un trabajo honesto" Deró.
Con la mudanza de dial, la NRG también dejó sus estudios de Provincias Unidas 2860 en San Justo y comenzó a transmitir desde un edificio en Suipacha 414, Capital Federal.
A pesar de sus continuos cambios de nombre (
Energy, NRG 101.1, Energy Planeta Dance, Energy Satelital) la radio llegó a tener uno de los
shares más altos de Buenos Aires, organizando todo tipo de festivales (raves) donde se presentaban figuras internacionales que llegaron a convocar a más de 10 mil personas.
Sin embargo, como nunca dejó de ser un emprendimiento comercial, su programación también iba mutando espasmódicamente, llegando a tener entre sus conductores a Fernando Peña y la Clota Lanzetta.
La aventura terminó en 2002, cuando pasó a lamarse "La Ciento Uno" y empezó a pasar música latina, para luego adoptar definitivamente el nombre de "Radio Latina".
Tanto los cambios, como los finales abruptos que sufrieron los proyectos gráficos y radiofónicos de la familia Pierri, dejaban cada vez más en claro que la preocupación de los directivos de la empresa pasaban casi exclusivamente por su emprendimiento televisivo.
Canal 26 nació en 1995 (pleno auge de la NRG)con el objetivo de
disputarle la franja de audiencia al canal de Héctor Ricardo García, Crónica TV.
Como ya se dijo, Canal 26 empezó como el canal de noticias de Telecentro, aunque cualquier desde cualquier televisor del Gran Buenos Aires se lo podía sintonizar (cosa que ocurría también con Crónica TV hasta el 98, y con el mismo 26 día de hoy).
El encargado de
"armarle" el Canal a Pierri fue Rubén Felice, un gran profesional que, entre otros trabajos, había cubierto el Juicio a las Juntas para La Razón, junto a Martín Granovsky y Pablo Mendelevich.
Las increibles vueltas de la vida hicieron que Felice termine trabajando para Pierri, nada menos que en la época dorada del menemismo.
Si bien estaba dirigido al mismo público "en los papeles", Canal 26 era un ejemplo de organización, al contrario de Crónica, que vivía el día a día y su contenido dependía del humor de García. Aunque, eso sí, el Grupo siempre tuvo problemas con la UTPBA por negarse a reconocer a sus delegados, incluso hasta el día de hoy.
Por aquél entonces (como ahora) Pierri tenía muy en claro lo que quería hacer de su Canal y de su empresa Telecentro.
Cuando el 26 ya marchaba viento en popa y Telecentro comenzaba a penetrar en la Capital Federal, dándole unos cuantos dolores de cabeza a Cablevisión y Multicanal (que todavía competían), Pierri le pidió a Felice que armara "
Clasi Centro", una revista que estaría dirigida a romper con la hegemonía de la
Segunda Mano, en el mercado de los avisos clasificados.
Pierri le propuso a Felice que fuera una especie de "socio" suyo, pero le advirtió que compartirían tanto las ganancias como las pérdidas. El proyecto fue un fiasco comercial.
Para Pierri, un hombre con una fortuna cercana a los 200 millones de dólares, la cosa no era tan grave. Para Felice, en cambio, significó la ruina total.
Ambos arreglaron una salida monetaria decorosa, y
Felice abandonó la empresa, se radicó en Rosario y nunca más volvió al periodismo.
A pesar de este traspié, Canal 26 y Telecentro no paraban de crecer. Párrafo aparte merece la programación del Canal por aquellos años, más allá de las noticias: durante muchos años, el programa estrella fue "
Qué Bochorno", conducido por
Torry, un visionario (?) que comandaba una troupe de freaks, compuesta por chicas como las que hoy día aparecen a cualquier hora y en cualquier canal (léase, gatos), travestis, invitados especiales, y hasta una persona allegada al dueño del canal (los que conocen la trama, ya saben de quien estoy hablando).
Que Bochorno arrancaba pasada la medianoche y no tenía horario de finalización. Podía durar hasta la una o hasta quién sabe que hora. Un verdadero descontrol.
Por el lado empresarial, como Telecentro había logrado instalarse en muchos barrios de la Capital Federal, en 1998 Cablevisión y Multicanal decidieron eliminar de su grilla al Canal 26. A esto, Pierri contrarrestó la medida incluyendo al 26 dos veces (?) en la grilla de Telecentro, un sutil manera de decir "
ustedes me chupan un h...".
Para fines de los noventa ya estaban en la calle los locutorios y teléfonos públicos del Grupo (Telefonía Corporativa y Pública S.A), otro proyecto que fracasó, aunque fue la punta de lanza para poder implementar el anhelo más importante de la familia: el Triple Play.
El año pasado, asociado con el empresario mexicano Carlos Slim, Alberto Pierri se dio el gusto de lanzar el Triple-Play (televisión, internet y telefonía, todo por el mismo cable) en la Capital Federal. Hasta el día de la fecha, Telecentro es la única empresa en la Rapública Argentina que brinda dicho servicio.
Apostillas:-Con la pesificación asimétrica del duhaldismo, Pierri y el Grupo Clarín firmaron una especie de armisticio, dado que ambas empresas estaban comprometidas con esa medida. Desde entonces, son una especie de "enemigos íntimos" que se pelean y se amigan según les convenga.
-Con quien sí Pierri tiene una excelente relación es con Jorgito Fontevecchia. Perfil tiene los derechos exclusivos para reproducir los contenidos audiovisuales que genera Canal 26.
-Aunque parezca increible (o no tanto), Alberto Pierri recién se convirtió en "dueño" de Telecentro en 2007, cuando a través de la Resolución
2750/06, el COMFER autorizó su entrada al Grupo Pierri, cuyas acciones compartían su hija Silvina y su esposa, Olga Gargiulo.
-No es seguro que lo concrete, pero Pierri todavía anhela un objetivo inconcluso: volver a la política, pero ya no como empresario papelero, sino haciendo la "gran Berlusconi". La otra de sus aspiraciones, ser el Rupert Murdoch argento, podría decirse que está casi cumplida.